CAPTCHA, acrónimo de "Comprobación Automatizada Total Turing para la Diferenciación de Computadoras y Seres Vivos", es una medida de seguridad digital creada para asegurar que únicamente personas reales interactúen con determinadas secciones de un portal web. Su uso es frecuente para evitar el spam y prevenir ataques automáticos, y se aplica en distintos entornos digitales, desde el proceso de registro hasta la publicación de opiniones de los usuarios.
La presentación de un CAPTCHA puede variar significativamente. Esta puede presentarse como una representación textual desfigurada que debe ser interpretada y transcrita por el usuario en un espacio indicado. Algunos CAPTCHA pueden requerir la respuesta a una pregunta simple, identificar imágenes específicas entre varias opciones, o llevar a cabo acciones sencillas como desplazar un objeto en pantalla o mover un control deslizante.
El fin de un CAPTCHA es verificar si el usuario es una persona y no un programa automático. Estos programas son conocidos como bots y ejecutan tareas automatizadas de manera reiterada y acelerada. Estas aplicaciones pueden ser provechosas, como la búsqueda e indexación de páginas web, pero también pueden emplearse para fines negativos. Un ejemplo son los ataques bot que crean perfiles falsos en gran cantidad, envían correos no solicitados o efectúan intentos de acceso forzado a sistemas protegidos.
CAPTCHA sirve para proteger de estos abusos, solicitando la realización de tareas que resultan simples para los humanos, pero complicadas para los bots, lo que asegura que solo los humanos puedan realizar ciertas acciones en línea.
Los CAPTCHA se producen a través de algoritmos que formulan tareas que resultan sencillas para humanos, pero complejas para los bots. Un ejemplo de esto es un algoritmo de CAPTCHA textual que genera una representación distorsionada de un texto. Esta representación es complicada de interpretar por un bot, pero relativamente sencilla para una persona. Otros algoritmos de CAPTCHA pueden solicitar al usuario que identifique objetos en una imagen, responda a una pregunta con lógica simple o realice una acción manual como desplazar un objeto en pantalla.
En conclusión, los CAPTCHA son una herramienta fundamental para mantener la seguridad digital. Al verificar que los usuarios son personas reales, los CAPTCHA son capaces de reducir el spam, impedir abusos y prevenir ataques automáticos.
CAPTCHA, acrónimo de "Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart", es una prueba que se utiliza en la informática para determinar si el usuario es humano o no. Esta tecnología fue desarrollada con el objetivo de prevenir el spam y los ataques automatizados en sitios web.
La historia de CAPTCHA se remonta a principios de la década de 2000. Fue desarrollado por un equipo de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, liderado por Luis von Ahn, Manuel Blum, Nicholas J. Hopper y John Langford. El término "CAPTCHA" fue acuñado por este equipo en 2000.
El primer CAPTCHA fue utilizado por Yahoo para prevenir que los bots crearan cuentas de correo electrónico de manera masiva. Este CAPTCHA inicial era simplemente una serie de caracteres distorsionados que los usuarios debían introducir correctamente para demostrar que eran humanos.
Con el paso del tiempo, los CAPTCHAs se han vuelto más sofisticados y variados. Los CAPTCHAs de texto, que requieren que los usuarios introduzcan una serie de letras y números distorsionados, siguen siendo comunes. Sin embargo, también se han desarrollado otros tipos de CAPTCHAs, como los CAPTCHAs de imagen, que requieren que los usuarios seleccionen imágenes específicas de un conjunto, y los CAPTCHAs de audio, que requieren que los usuarios escuchen y transcriban un clip de audio.
En 2007, se introdujo reCAPTCHA, una versión mejorada de CAPTCHA desarrollada por el mismo equipo de la Universidad Carnegie Mellon. reCAPTCHA fue adquirido por Google en 2009 y se ha convertido en una de las formas más comunes de CAPTCHA en la actualidad.
A medida que la inteligencia artificial y el aprendizaje automático han avanzado, también lo han hecho los métodos para resolver CAPTCHAs. Los bots y los programas de software ahora pueden resolver CAPTCHAs con una precisión cada vez mayor, lo que ha llevado a la necesidad de CAPTCHAs más complejos y sofisticados.
En respuesta a esto, los desarrolladores de CAPTCHA han creado pruebas cada vez más difíciles para los bots, incluyendo CAPTCHAs que requieren la resolución de rompecabezas o la identificación de objetos en las imágenes. Sin embargo, la carrera entre los creadores de CAPTCHA y los desarrolladores de bots continúa, ya que cada avance en la tecnología de CAPTCHA es seguido por avances en la tecnología de resolución de CAPTCHAs.
En resumen, la historia de CAPTCHA es una de constante evolución y adaptación, ya que los desarrolladores luchan por mantenerse un paso por delante de los bots y los programas de software automatizados. A medida que la tecnología continúa avanzando, es probable que veamos aún más innovaciones en el campo de CAPTCHA.
CAPTCHA o "Comprobación Totalmente Automatizada para Diferenciar Personas de Robots" es un elemento de seguridad diseñado para separar las entradas humanas de las automáticas generadas por bots ¿Pero cómo se logra esta diferenciación?
La base del mecanismo CAPTCHA reside en la capacidad humana de resolver ciertos tipos de problemas que resultan desafiantes para las máquinas. Cuando un usuario navega a través de un CAPTCHA, se le solicita cumplir con una actividad que cualquier persona sería capaz de completar, pero que un bot encontraría complicada.
Un CAPTCHA habitual es el reconocimiento de textos deformados. Los usuarios deben identificar un texto manipulado visualmente y transcribirlo. Aunque el texto esté alterado, un humano puede reconocer los patrones y descifrarlo, cosa que a los bots, con sus limitadas capacidades visuales, les resulta altamente difícil.
La creación del CAPTCHA engloba varias etapas. Primero, el servidor origina un texto aleatorio cuyas imágenes se manipulan para complicar la lectura por parte de un bot. Acto seguido, se traslada al usuario la imagen alterada para que la descifre y transcriba el texto oculto.
Cuando el usuario responde, su respuesta retorna al servidor para la comprobación. Si la respuesta del usuario concuerda con la solución esperada, se interpreta como una respuesta humana. En caso contrario, se la identifica como un intento de bot y se desestima la petición.
Además de los CAPTCHA visuales, existen los CAPTCHA auditivos que, en lugar de proyectar un texto deformado, transmiten un audio alterado con un mensaje que el usuario debe descifrar y transcribir.
Otro formato de CAPTCHA es el lógico, que plantea al usuario una pregunta simple de resolver. Podría, por ejemplo, requerirse al usuario que identifique ciertas imágenes o soluciones a problemas matemáticos simples.
En resumen, la esencia de CAPTCHA es proponer a los usuarios un problema de simple solución para un humano pero difícil para un bot. Esta estrategia permite blindar páginas web y aplicaciones frente a ataques automatizados de bots.
La utilidad de las CAPTCHAs reside fundamentalmente en la confirmación de que hay interacción humana, y no software automatizado. Estas pruebas desempeñan múltiples funciones en diferentes ámbitos:
Las CAPTCHAs actúan como un elemento disuasorio contra el spam en páginas web. Muchos blogs y plataformas de debate son frecuentemente acosados por mensajes no deseados o publicidad intrusiva. Al incluir CAPTCHAs antes de publicar comentarios, los administradores de páginas web pueden evitar en gran medida este tipo de ataques.
También son eficientes en la protección de cuentas de usuario. Un típico escenario sería el de un individuo que intenta acceder a su cuenta, pero falla repetidamente en el intento porque la contraseña es incorrecta. En ese caso, el sitio web puede optar por presentar una CAPTCHA. Esta prueba ayuda a confirmar que quien está intentando acceder es una persona y no un bot tratando de forzar la contraseña.
La extracción masiva de datos o scraping web es un método utilizado para recabar grandes volúmenes de información de páginas web. Si bien puede tener aplicaciones justificables, también puede emplearse para prácticas ilícitas como el robo de datos personales. Mediante CAPTCHAs, es posible prevenir parcialmente el scraping web, pues demandan que los usuarios evidencien su naturaleza humana antes de acceder a ciertos datos.
Es habitual encontrar CAPTCHAs en los formularios de registro online. El objetivo de su aplicación en dichos formularios es dificultar la creación automática de cuentas, particularmente en sitios que ofrecen servicios gratuitos, ya que esto puede dar lugar a abusos.
Las CAPTCHAs también se utilizan para garantizar la autenticidad de los votos recogidos en encuestas y elecciones online. De esta manera, el organizador puede confirmar que cada voto es emitido por una persona, y no por un bot.
Para concluir, las CAPTCHAs, pese a ser ocasionalmente molestas para los usuarios, son una herramienta indispensable para garantizar la seguridad y el buen funcionamiento de páginas web. El potencial de las CAPTCHAs para prevenir el spam y proteger las cuentas de usuarios justifica con creces las pequeñas molestias que estos tests puedan ocasionar.
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Los pros y contras de CAPTCHA son variados y su rendimiento puede fluctuar basado en los diferentes contextos y objetivos particulares de su implementación.
Bloqueo de contenido basura y uso indebido: CAPTCHA se desempeña como una barrera protectora contra la difusión de contenido no deseado y mal uso de plataformas digitales previniendo acciones de bots. Verificar la humanidad de los usuarios antes de permitir el envío de formularios en línea es de gran ayuda para neutralizar las actividades de estos programas automatizados.
Optimización de la protección: CAPTCHA actúa como un escudo de seguridad adicional para páginas web y aplicaciones. Mediante la imposición de superar un test CAPTCHA para acceder a funciones específicas o secciones de un sitio, los bots y demás software automatizado tienen obstaculizado su acceso.
Salvaguarda frente a intentos de intrusión por fuerza bruta: CAPTCHA sirve como barrera de seguridad contra incursiones por fuerza bruta, constriñendo a los usuarios a superar un test CAPTCHA tras un determinado umbral de intentos erróneos de inicio de sesión. Esto representa un obstáculo considerable para los ciberatacantes que intenten acceder a cuentas a través del método de ensayo y error.
Complicación para los usuarios: Un obstáculo considerable que CAPTCHA afronta es su potencial para generar frustración entre los usuarios. Los tests CAPTCHA pueden ser difíciles de superar para algunos usuarios, especialmente si son poco claros o si su requerimiento es frecuente.
Accesibilidad: CAPTCHA puede suponer un problema de accesibilidad para ciertos usuarios. Aquellos con limitaciones visuales pueden encontrar difícil superar tests CAPTCHA que requieran identificar imágenes o texto distorsionado.
No garantiza completa eficacia: A pesar de ser una herramienta útil para bloquear contenido basura y mal uso, CAPTCHA no proporciona una protección del 100%. Los bots y software automatizado están evolucionando y son capaces de superar algunos tests CAPTCHA.
Para resumir, CAPTCHA posee numerosos pros que deben ser considerados, aunque también presenta ciertas cons. Tanto los pros como los contras deben ser analizados a la hora de decidir la incorporación de CAPTCHA en un página web o aplicación.
Hay diversas formas de CAPTCHA empleadas online para verificar la humanidad de los visitantes. A continuación, enumeramos variaciones únicas de CAPTCHA.
El CAPTCHA textual es, tal vez, la forma más reconocida. Los visitantes encuentran una mezcla de caracteres inusuales que deben replicar. Un lugar donde se encuentra a menudo este tipo de CAPTCHA es en las pantallas de acceso o registro.
El CAPTCHA visual propone una serie de imágenes para que los visitantes indiquen cuál o cuáles cumplen con una determinada característica, como vehículos o señales de tráfico. Es frecuente en espacios online que necesitan fortalecer su protección.
Pensado para facilitar la autenticación a aquellas personas que tienen dificultades visuales, el CAPTCHA auditivo reproduce una grabación de voz que los usuarios deben transcribir.
Este formato de CAPTCHA solicita a los visitantes resolver cálculos simples, como sumas o restas. Habitualmente, se encuentra en sitios para niños o en webs que buscan añadir un toque lúdico a su experiencia de usuario.
El CAPTCHA de resolución de problemas desafía a los usuarios con acertijos o cuestiones lógicas que deben resolver. Es frecuente en sitios con necesidades elevadas de seguridad o que buscan retar la habilidad de sus usuarios.
El CAPTCHA tridimensional plantea al visitante una imagen en tercera dimensión de la que debe identificar un componente o forma concretos. A pesar de ser menos frecuente que los formatos previos, se utiliza en casos donde se precisa de una seguridad extra.
Todos estos formatos de CAPTCHA tienen pros y contras, y la elección de uno u otro dependerá de las necesidades de cada sitio y sus usuarios.
Presentando reCAPTCHA, Google ha definido una nueva era al superar las limitaciones de su antecesor: CAPTCHA. Con reCAPTCHA, Google ha desarrollado una técnica más avanzada para confirmar la interacción humana, poniendo a prueba la capacidad cognitiva de máquinas y robots. De manera impresionante, también facilita el camino hacia el desarrollo digital de importantes documentos históricos y perfecciona la precisión de Google Street View.
Al comparar CAPTCHA y reCAPTCHA, se destaca una mejora significativa en el enfoque. CAPTCHA confiaba en caracteres y números deformados, pero reCAPTCHA ofrece a los individuos extractos de textos procedentes de artículos y publicaciones antiguas para descifrar y copiar. En consecuencia, cada participante contribuye directamente al trascendental proceso de digitalización de documentos.
Además, reCAPTCHA propone desafíos visuales vinculados con las marcas viales y los edificios, donde los usuarios responden a interrogantes sobre las imágenes vistas, impulsando de esta manera el mejoramiento de Google Street View.
Los desafíos presentados por reCAPTCHA son intrincados para los robots, en comparación con el viejo CAPTCHA. Al cambiar su foco del texto deformado a las imágenes elaboradas, se dificulta el trabajo de decodificación para las máquinas.
Junto a ello, reCAPTCHA porta una considerable contribución societal, coadyuvando en la digitalización de textos desactualizados y mejorando la precisión de Google Street View.
A pesar de estos atributos positivos, reCAPTCHA también tiene limitaciones. En algunos casos, puede ser más difícil de resolver que el antiguo CAPTCHA, principalmente para aquellos con dificultades visuales. Además, pueden surgir discusiones sobre la confidencialidad debido a la amplia recolección y el uso de datos que Google lleva a cabo con reCAPTCHA.
Un uso común de reCAPTCHA es la verificación durante los procesos de inscripción en varios portales en línea. En el marco de dicho proceso, los usuarios podrían tener que resolver un reCAPTCHA para demostrar que no son robots.
Además, reCAPTCHA ayuda a prevenir comentarios automatizados en apartados de comentarios de blogs. Se solicita a los usuarios que lo resuelvan para confirmar que no son bots antes de enviar sus comentarios.
A pesar de las limitaciones, reCAPTCHA sobresale como una tecnología efectiva para proteger los portales en línea de robots automatizados. Su notable contribución y su impacto societal contrarrestan las posibles limitaciones, justificando la presencia de reCAPTCHA en una gran cantidad de espacios en línea.
CAPTCHAs se han posicionado como un recurso crucial para frenar las acciones de los bots. No obstante, su plena eficacia es cuestionable.
Se ha diseñado a los CAPTCHAs con la intención de que sean sencillos de decifrar para un humano, pero sobrepasen la habilidad de comprensión de los bots. Los CAPTCHAs exigen el empleo de competencias cognitivas que los bots no han adquirido aún, como la capacidad de reconocer imágenes o entender textos.
Tomemos un caso: un CAPTCHA solicita al usuario que marque las imágenes que muestran un autobús. Para una persona, este ejercicio resulta simple. Sin embargo, para un bot, es una cuestión más complicada. Los bots no cuentan con la habilidad de "ver" imágenes al igual que los humanos, resultando en dificultades para concluir tareas visuales.
Pese a que los CAPTCHAs son útiles para bloquear un número significativo de bots, no son cien por ciento efectivos. Unos cuantos bots se las arreglan para descifrar CAPTCHA con una exactitud sorprendente, gracias a que los fabricantes de bots están recurriendo a estrategias de inteligencia artificial y aprendizaje automático para incrementar las aptitudes de sus bots a la hora de interpretar CAPTCHAs.
Los CAPTCHA igualmente pueden ser susceptibles a los asaltos conocidos como de "fuerza bruta", en las que un bot realiza incessantes tentativas de adivinación hasta dar con la respuesta correcta.
A pesar de que los CAPTCHAs han demostrado ser de gran ayuda para combatir bots, no son la solución definitiva. Los bots siguen avanzando y afinando sus destrezas, y por ende, los CAPTCHAs necesitan seguir este ritmo de crecimiento y evolucionar.
Los CAPTCHAs a veces resultan exasperantes para los usuarios humanos, si son particularmente complejos de leer o resolver. Por ende, es fundamental buscar un balance entre la preservación de la seguridad y la sencillez de uso al momento de incorporar CAPTCHAs.
En conclusión, si bien los CAPTCHAs logran bloquear a una gran cantidad de bots, no son impenetrables para todos. Es esencial integrarlos en un plan de seguridad más amplio, que pueda incluir otras estrategias como la autenticación de doble factor y la inspección constante de actividades sospechosas.
Los ciberdelincuentes cuentan con diversos modos para burlar los sistemas CAPTCHAS. A continuación, mencionamos algunos de los métodos usuales empleados en estas acciones malintencionadas:
La tecnología OCR facilita la conversión de una gama de documentos —desde archivos PDF y documentos escaneados hasta imágenes obtenidas con una cámara digital— en contenido que es editable y buscable. De su entendimiento de esta tecnología, los delincuentes cibernéticos se benefician mediante el uso de software OCR para identificar el contenido textual de un CAPTCHA, recrear dicho texto y así, sortear el escrutinio de seguridad.
El aprendizaje automático, una especialización de la inteligencia artificial, está sustentado en la creación de algoritmos y programas que dotan a los sistemas informáticos de la capacidad de aprender partiendo de experiencias previas. A través de estrategias de aprendizaje automático, los ciberdelincuentes pueden diseñar un programa para reconocer y resolver CAPTCHAS sobre la base de CAPTCHAS previamente enfrentados.
En un asalto por fuerza bruta, los maleantes exploran todas las combinaciones de caracteres posibles hasta dar con la correcta, logrando de esta manera la solución del CAPTCHA. Aunque se trata de un método lento y de alto consumo computacional, a menudo resulta en un éxito para el atacante.
Las granjas de CAPTCHA son servicios que aprovechan a la fuerza laboral humana para eluccubrar las respuestas a los CAPTCHAS. Los ciberdelincuentes pueden contratar estos servicios y dejar la tarea de resolver los CAPTCHAS a terceros, a cambio de un honorario por cada CAPTCHA resuelto.
En un ataque de reutilización de CAPTCHA, el ciberdelincuente captura una imagen de un CAPTCHA utilizado previamente y reincorpora dicha imagen en un nuevo intento de burlar el control de seguridad. Este método puede ser útil si la plataforma atacada no ha implementado medidas de seguridad adecuadas para proteger la reutilización de CAPTCHA.
Cada uno de estos métodos ofrece beneficios específicos, y la eficacia de cada uno puede oscilar en función de la implementación particular del CAPTCHA. Sin embargo, todos ponen de manifiesto que, pese a que los CAPTCHAs pueden ser una herramienta valiosa en contra de la manipulación automatizada, no son irrompibles y se deben instaurar como parte de un conjunto de medidas de seguridad más exhaustivo.
Garantizar la inviolabilidad de los códigos CAPTCHA es vital para blindar tu página web frente a bots y agresiones spam. Para reforzar la seguridad de tus códigos CAPTCHA, puedes adoptar las siguientes tácticas:
Rotar los códigos CAPTCHA frecuentemente es una táctica eficaz para su fortificación. Los ciberintrusos y bots buscan patrones en los códigos CAPTCHA para desentrañarlos. Al variar frecuentemente los códigos, dificultarás la tarea de los bots de descubrir patrones recurrentes.
Optar por CAPTCHA que resulte complicado para las máquinas pero claro para las personas contribuye a reforzar la seguridad de los códigos CAPTCHA. Podrías optar por CAPTCHA que utilice imágenes o palabras retorcidas que sólo las personas son capaces de interpretar.
La instauración de un sistema CAPTCHA de dos factores puede incrementar la inviolabilidad de tus códigos CAPTCHA. Esto podría considerar la utilización simultánea de un CAPTCHA visual y otro de audio. De esta forma, aunque un bot consiga desentrañar uno de los CAPTCHA, es improbable que logre descifrar el otro.
Implementar un CAPTCHA dinámico puede complicar la tarea de los bots de desentrañar los códigos. En vez de aplicar un código CAPTCHA estático, puedes emplear un código que se modifique cada vez que se recargue la página.
Restringir el número de pruebas de CAPTCHA puede fortalecer la defensa contra ataques de fuerza bruta. Si un bot intenta desentrañar el CAPTCHA en exceso, puedes bloquear la IP del bot.
Existen muchos proveedores externos de servicios de CAPTCHA que proporcionan soluciones de seguridad de avanzada. Estos servicios pueden suministrar CAPTCHA mucho más seguros y complejos de desentrañar.
En resumen, para asegurar la inviolabilidad de los códigos CAPTCHA se requiere una estrategia con enfoque múltiple que comprenda la renovación periódica de los códigos, la adopción de CAPTCHA complicado para máquinas pero comprensible para personas, la instauración de CAPTCHA de dos factores, la aplicación de CAPTCHA dinámico, la reducción del número de pruebas de CAPTCHA y la adquisición de servicios de CAPTCHA de proveedores externos. Al poner en práctica estas tácticas, podrás blindar tu página web frente a bots y agresiones spam.
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Exploraremos a lo sumo el concepto de CAPTCHA y su aplicabilidad en este escrito.
¿Te has topado con la descripción "Comprobación Automatizada de Turing para asegurar la humanidad de un usuario y descartar la actividad robótica"? Eso no es más que CAPTCHA, un mecanismo de verificación que obliga al usuario a demostrar que no es un autómata mediante un desafío.
El requisito esencial de CAPTCHA es proporcionar un desafío simples para humanos, pero complejo para robots informáticos. Un ejemplo típico es la introducción de caracteres alfanuméricos que se presentan borrosamente o deformados en una gráfica, una praxis que confunde a los autómatas.
Los CAPTCHAs se constituyeron para limitar la propagación de spam y actitudes inapropiadas online. Colaboran a mantener segura la confiabilidad de los formularios online, las áreas de diálogos y los procedimientos de adquisición online en una web, áreas que son susceptibles a ataques de bots.
CAPTCHA es un escudo contra el spam y comportamientos indebidos, discriminando entre la actividad humana y la no humana. Sin embargo, muestra sus imperfecciones, porque puede ser un rompecabezas para algunos usuarios, generando desesperación si no se manifiestan adecuadamente.
reCAPTCHA es una versión de CAPTCHA desarrollada por Google. Su protocolo engloba diversas pruebas para determinar si un usuario es humanamente real o un autómata, donde destacan la interacción del usuario y la resolución de acertijos visuales.
En verdad, los CAPTCHAs son un recurso valioso para resistir a los bots. Aunque no sean perfectos y algunos robots logren vencer dicha barrera.
Para evadir los CAPTCHAs, se aplican diversas artimañas, como la utilización de programas de reconocimiento óptico para descifrar caracteres gráficos CAPTCHA, o inclusive se emplean personas para decodificar manualmente los CAPTCHAs.
La resguardo de CAPTCHA puede ser sostenida por ciertos esquemas, como la distorsión gráfica de CAPTCHA, inyectando ruido al fondo, o cambiando la dirección de los caracteres. Adicionalmente, es esencial generar CAPTCHAs nuevos de forma rutinaria para impedir que los autómatas puedan aprender a romperlos.
Esperemos que este escrito desvirtúe tus incertidumbres acerca de CAPTCHA y su funcionamiento. Si te surgen más preguntas, siempre estamos dispuestos a auxiliarte.
Para profundizar en el CAPTCHA y cómo opera, los siguientes recursos son reveladores:
El trabajo de Von Ahn, Blum, Hopper y Langford, presentado en el EUROCRYPT’03, es fundamental para entender los inicios del CAPTCHA y su papel en la fortificación de la seguridad digital.
En lo que respecta a cómo los atacantes pueden vulnerar los CAPTCHAs, el análisis de Mori y Malik, compartido en el CVPR'03, es esclarecedor. También ofrecen recomendaciones sobre cómo reforzar los CAPTCHAs para mantener su seguridad.
Si buscamos un diagnóstico del rendimiento de los CAPTCHAs y los desafíos de usabilidad que presentan, el informe de Yan y Ahmad en el SOUPS’08 es altamente informativo. En él, se evalúan tanto los beneficios como los inconvenientes de los CAPTCHAs, su diversidad y aplicaciones.
Para información actualizada sobre reCAPTCHA, la versión mejorada de CAPTCHA creada por Google, su web oficial (https://www.google.com/recaptcha) es la fuente que recomendamos.
Finalmente, y para una visión más técnica de cómo los bots son capaces de vulnerar los CAPTCHAs y cómo estos códigos pueden ser optimizados para mantener su seguridad, el informe presentado por Bursztein, Aigrain, Moscicki y Mitchell en el WOOT'14 es altamente revelador.
Estos recursos brindan una visión integral sobre el CAPTCHA, su operativa y cómo contribuye a robustecer la seguridad digital, pero también cómo se puede seguir mejorando para seguir ganándole terreno a los atacantes.
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